¿Y si tus playlists dijeran más de tu cerebro de lo que imaginas? Cada cierto tiempo, vuelve a encenderse un debate tan polémico como fascinante: ¿pueden algunos géneros musicales estar asociados a un mayor o menor rendimiento cognitivo?
La ciencia ha intentado responder esta pregunta durante años, y aunque no existen conclusiones absolutas, las investigaciones revelan patrones que vale la pena conocer. Lo que está claro es que la música moldea el cerebro, pero no todos los géneros lo hacen del mismo modo, así que si vas a cantar karaoke, procura elegir música que te haga parecer más inteligente.
El estudio que inició la controversia: “Music That Makes You Dumb”
En 2009, el programador estadounidense Virgil Griffith publicó un análisis que se volvió viral: Music That Makes You Dumb.
Su metodología fue tan curiosa como polémica: comparó puntajes SAT de estudiantes universitarios con sus géneros musicales favoritos. ¿El objetivo? Detectar si existía correlación entre hábitos musicales y desempeño académico.
Lo que encontró llamó la atención del mundo:
Estudiantes que escuchaban reguetón o ciertos subgéneros de hip hop tendían a obtener puntuaciones más bajas.
Según Griffith, la simplicidad de las letras, la estructura repetitiva y la baja variabilidad rítmica podrían activar menos el cerebro.
Por el contrario, quienes preferían rock clásico, rock progresivo o música alternativa compleja mostraron mejores resultados académicos.
Su estudio no pretendía demonizar ningún género, pero sí planteó un punto clave: la complejidad musical podría estar relacionada con la estimulación cognitiva.
Rock: cuando la complejidad se convierte en ejercicio mental
Años más tarde, investigaciones más formales intentaron profundizar en esa intuición inicial.
En 2023, un estudio conjunto de las universidades de Warwick y Birmingham analizó cómo ciertos géneros musicales impactan procesos como la memoria de trabajo, la atención sostenida y el razonamiento lógico. ¿El ganador? El rock, especialmente en sus variantes más elaboradas.
¿Por qué?
Sus cambios inesperados de ritmo obligan al cerebro a anticipar y reajustar patrones.
Las letras narrativas y temáticamente complejas activan áreas vinculadas al lenguaje y el pensamiento abstracto.
La densidad instrumental y la variación melódica requieren un procesamiento auditivo más intenso.
En otras palabras, el rock empuja al cerebro a trabajar más, lo que podría fortalecer procesos cognitivos tal como lo hace un entrenamiento mental.
¿Y qué pasa con el reguetón y el hip hop más simple?
Los géneros musicales de estructura muy repetitiva suelen provocar debates. Estudios recientes sugieren que no necesariamente “bajan la inteligencia”, pero sí ofrecen menor estímulo cognitivo en comparación con composiciones más complejas.
Características como:
patrones rítmicos predecibles,
letras simples o de vocabulario limitado,
escasa variación melódica,
hacen que el cerebro no necesite esforzarse demasiado para procesarlos. Eso no significa que sean “malos”, simplemente estimulan menos áreas cerebrales relacionadas con el razonamiento o la memoria.
De hecho, varios neurocientíficos explican que este tipo de música puede ser ideal para momentos donde el cerebro necesita un descanso o requiere una estimulación emocional más que intelectual.
El papel de la música en la salud cerebral: lo que dice la ciencia
En 2020, el Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral publicó un informe que ya adelantaba algo importante:
toda música estimula el cerebro, pero no lo hace de la misma manera.
Entre los beneficios comprobados:
mejora de la memoria,
refuerzo del lenguaje,
regulación emocional,
mayor creatividad,
desarrollo de habilidades de resolución de problemas.
Sin embargo, la magnitud de esos beneficios depende del género, de la frecuencia de escucha y de la predisposición individual.
Una persona que disfruta de un género musical suele activar más el sistema de recompensa del cerebro, lo que también influye en qué tan estimulante resulta.
Entonces… ¿hay géneros que “hacen más inteligente” a alguien?
La respuesta científica es matizada:
No, la música por sí sola no determina la inteligencia.
Sí, ciertos géneros —especialmente los más complejos— pueden estimular más funciones cognitivas relacionadas con el aprendizaje.
Y sí, géneros repetitivos pueden generar menos activación intelectual, pero no producen un daño cognitivo ni disminuyen capacidades.
La música no es un examen, es un estímulo. Y algunos estímulos activan más el cerebro que otros.
La conclusión que todos pasan por alto
Al final, lo verdaderamente importante no es si un género “te hace más listo” o no, sino entender que:
tu cerebro reacciona a la complejidad,
necesita variedad y desafío,
y la música es una herramienta poderosa para entrenarlo.
Escuchar rock progresivo puede activar tu razonamiento.
El reguetón puede mejorar tu estado de ánimo y facilitar la socialización.
El jazz puede expandir tu creatividad.
La música clásica puede mejorar tu memoria.
Cada género aporta algo distinto.
El problema no es la música, sino limitarse siempre a algo igual.





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